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Crédito popular y tecnología: la fórmula para financiar la economía que mueve a Colombia

Millones de comerciantes y trabajadores independientes tienen capacidad de pago real. La tecnología está haciendo posible que el crédito formal los reconozca.

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Crédito popular y tecnología: la fórmula para financiar la economía que mueve a Colombia

La economía popular está compuesta por millones de comerciantes, productores, trabajadores independientes y pequeños negocios que generan ingresos diariamente, pero que no siempre pueden demostrarlos mediante una nómina, estados financieros o declaraciones tributarias. Esta falta de documentación tradicional continúa cerrándoles las puertas del crédito formal.

El problema no es la ausencia de capacidad de pago. Es que la información que la demuestra permanece dispersa y rara vez llega al proceso de evaluación crediticia.

Cómo la tecnología cambia la ecuación

La tecnología permite cambiar esta situación. Los nuevos modelos de originación pueden analizar pagos digitales, facturación, ventas, comportamiento transaccional y otras fuentes autorizadas para comprender mejor la realidad económica de una persona o negocio. Así, la decisión deja de depender exclusivamente de un historial crediticio tradicional y empieza a incorporar información sobre su actividad presente.

Las plataformas digitales también reducen los costos de atender créditos pequeños. Procesos como la identificación del solicitante, la consulta de información, la aplicación de reglas, la firma de documentos, el desembolso y el recaudo pueden automatizarse. Esto hace viable ofrecer financiamiento por montos que, bajo un modelo operativo manual, resultarían demasiado costosos.

El marco regulatorio: Decreto 0368 de 2026

El avance de las finanzas abiertas será decisivo. En abril de 2026, Colombia expidió el Decreto 0368, que establece un sistema obligatorio para el intercambio estandarizado de información financiera con consentimiento previo del consumidor. El modelo busca ampliar el acceso al crédito, especialmente para emprendedores, micronegocios y unidades productivas tradicionalmente excluidas.

Tecnología no significa aprobar sin criterio

Sin embargo, digitalizar no significa aprobar indiscriminadamente. El crédito popular sostenible requiere combinar tecnología, conocimiento del cliente, montos responsables, productos adaptados a los ciclos de ingreso y mecanismos claros de cobranza. El objetivo no debe ser entregar más deuda, sino ofrecer financiamiento oportuno que ayude a producir, vender y crecer.

Cerrar esta brecha exige que entidades financieras, cooperativas, comercios y fintech utilicen la tecnología para reconocer capacidades económicas que antes permanecían invisibles. Cuando la información se convierte en confianza, el crédito deja de ser un privilegio y puede transformarse en una verdadera herramienta de movilidad económica.